Existe en nuestras vidas un día, una hora, un minuto, un segundo, un fugaz instante en que somos capaces de tocar la luna. En ese día, a esa hora, en el minuto concreto, en ese preciso segundo, durante ese fugaz instante algo nos hace distintos. Nos roba el rencor, nos despoja del odio, nos desnuda de las ansias de venganza, nos arranca el afán de causar daño, nos desarma de todas las mentiras... Luego, pasado ese día, agotada esa hora, transcurrido el minuto, acabado el segundo, muerto el fugaz instante, olvidamos completamente que hemos tocado la luna... y volvemos a ser humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario