sábado, 9 de julio de 2011

Besos por favor

Mientras un beso puede cambiar el mundo, un insulto sólo lo deja tal y como está: podrido. Por eso, propongo que se besen los políticos en vez de descalificarse constantemente. Algo ganaríamos, aunque fuese la risa de ver a monseñores Zapatero y Rajoy atornillándose.

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