martes, 15 de febrero de 2011

Tropiezos

Es de Perogrullo decir que la vida la vamos creando nosotros. Nosotros le vamos dando forma y fondo, aunque últimamente hemos olvidado que existe el fondo y estamos muy centrados en la forma. Sin embargo, todavía queda esperanza... ¿o no? Si tenemos la magnífica facultad de ir creando la vida, ¿por qué la creamos tan mal? Y sobre todo, ¿por qué la dirigimos de manera tan desatinada?
Desde el principio recibimos una educación que está destinada a hacernos tropezar. Y nos dicen que tropezando se aprende. Una pobre justificación... ¿Qué es lo que se aprende?... A mirar con desconfianza a quien te tiende la mano, a recelar de todo el que te dice "te quiero", a mirar de reojo a quienes se acercan a ti... por si acaso... Eso es lo que se aprende en definitiva a base de tropezones. ¿Y es eso lo que queremos aprender? ¿No preferiríamos una vida colmada de armonía y serenidad? ¿Un aprendizaje más hermoso, más guiado por el amor?
¡Cuánta enfermedad se esconde tras la lógica de las mentes! Debiéramos olvidar tanta lógica, trampa que nos lleva a todas las ausencias, y permitir que el sentimiento actúe. ¡Evitemos los tropezones, absolutamente innecesarios y decididamente deformantes, e iniciemos de una vez el viaje hacia la paz interior!

No hay comentarios: