Cuánta miseria os rodea... cuánto dolor os aguarda... A vosotros, y sólo a vosotros, los que con ánimo de ver si he escrito algo aprovechable para ser utilizado en mi contra, entráis en este apartado y esperpéntico rincón de la desconocida cordura.
¡Con cuánta mierda os han alimentado que no sois capaces de limpiaros los dientes sin que os queden esos rastros marrones de excrementos soldados ad aeternum!... ¡En cuánta inmundicia os habéis revolcado que no se os va el olor ni con un ambientador colgado de cada oreja!... Lameculos de oficio, putas por vocación... ¿y sois vosotros los que pretendéis elaborar un juicio sobre mi?... Vosotros, gusanos a los que puedo aplastar con un sencillo apretón de mi dedo meñique...
Buscad la podredumbre en vuestras casas, en vuestras camas, en vuestros salones... buscad la locura en vuestra vulgaridad inabarcable... buscad la violencia en vuestras lenguas cargadas de veneno... buscad donde debéis... y hallaréis todo lo que buscáis.
Barred vuestras almas antes de buscar la mota de polvo en la mia.
Ay de vosotros, pobres y perdidos, sin conocer tan siquiera las sombras de lo que significa la honestidad.
Por vosotros va, ya os conocéis.
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