domingo, 17 de junio de 2012

El genocidio

No, no voy a referirme a nazis, ni a polacos o rusos realizando pogroms antijudíos cada vez que se cabreaban. Aunque el título parezca conducir en esa dirección, no, no voy por ahí... Hoy me refiero a los campos de concentración de este siglo: tu casa y la mía.
Adolf y sus acólitos fueron tan poco sutiles que la historia acabó condenándolos, y en el fondo creo que no fue por asesinar a tanto judío y a tanto gitano, sino por hacerlo de forma poco civilizada.
Aquello de las ametralladoras, el zylon B, los hornos crematorios... ¡era tan burdo! ¡Era tan descortés lo de encerrar a todos los condenados en espacios mínimos y con pijamas a rayas! ¡Resultaba tan inconveniente lo de que los "conquistadores" tuviesen que encontrarse con tan desagradables escenas al entrar en los campos!... ¡Aquellas fosas comunes tan atiborradas!...
No. Hoy hemos evolucionado a mejor. No voy a decir que espiritualmente, porque no sería verdad. Pero sí en los medios a utilizar. Nada de balas o gases. Nada de golpes o tenebrosos hornos. Hoy el genocidio se puede hacer sin necesidad de tanta sangre. Hoy se puede matar de hambre a todo el que sobra sin tanta violencia explícita. Hoy tenemos a los especuladores financieros. El resultado es, si no igual, incluso más eficaz. Pero no existe comparación. La elegancia es infinitamente mayor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Tú casa y la mía?... ¡Mi casa y la mía!