El loco se obsesiona, patalea, se vuelve recurrente hacia un mismo tema, grita cuando no hay necesidad de hablar... pero nunca miente, aunque lo que diga no sea cierto.
El cuerdo renuncia a lo imposible -aunque sea posible-, se controla, abarca muchos campos, habla cuando se puede hablar... y cuando no, pero siempre miente, aunque esté vomitando una certeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario