-¿Qué? ¿No tienes nada que hacer?
-Si, pensar.
-Dirás pasarte el día despatarrado en el sofá...
-Si tú quieres llamarlo así...
-No es que yo quiera...
-Entonces supongo que, por algún motivo, te sentirás obligada. Te comprendo. Sabes que siempre te comprendo.
-Tú no comprendes un pijo, capullo.
-No, si te he de ser sincero no comprendo un pijo. Por eso pienso. Trato de entender.
-Piensas... piensas... me vas a decir que estás pensando... a mi, a la muá... Mira, lo que no aguanto más es verte siempre ahí en el sofá sin hacer nada.
-...
-¿Qué? ¿No me has oído?
-Si, perfectamente. Has dicho que no aguantas verme en el sofá.
-¿Entonces?...
-Entonces, ¿qué?
-¿No tienes nada que responderme?
-Bueno... realmente si. Pienso que debes padecer algún problema psiquiátrico de difícil solución cuando no soportas ver a una persona sentada en un sofá. Pero no tengo ni idea de cómo se llamará eso.
-¿Qué?... ¡Es que no me lo puedo creer!...
-Pues mira, resulta bien visible. Estoy sentado en un sofá. Y tú no lo soportas. No es problema de fe, es una evidencia. ¿Qué más quieres que te diga?
-No, si no quiero que me digas nada...
-...
-Vamos, una aquí hecha una cabrona para esto...
-...
-¡Y tener que aguantar las gilipolleces de este que dice que está pensando!...
-...
-¿No dices nada?
-Me has dicho que no quieres...
-Mira, ¡le vas a tomar el pelo a tu madre, porque lo que es a esta que suscribe ni mi padre me lo toma!
-Pero, vamos a ver... no intento tomarte el pelo.
-¡Sólo faltaría! Es que te mato, vamos, ¡te mato!
-Lo se, lo se... por eso pienso.
-¿Me vas a decir ahora que por eso piensas?...
-Exacto.
-Ya es que me dejas perpleja. Me he perdido.
-Normal en ti, cariño.
-Menos sarcasmo, ¿eh?... el sarcasmo te lo guardas.
-...
-Es que tenía que dar yo con un huevón como tú... aviada va una...
-...
-¿No piensas decir nada?
-...
-¿Te callas?
-...
-¿Y se puede saber en qué cojones estabas pensando?
-Naturalmente. Yo no oculto nada.
-¿...?
-...
-¿Y?...
-...
-¿Me lo vas a decir de una puta vez?
-Si te empeñas...
-Me empeño.
-Pues mira, estaba pensando en cómo mancharía menos la alfombra.
-¿La alfombra?
-La alfombra. La que me costó dos meses de trabajo para que tú pisases a gusto.
-Pero... ¿y por qué vas a manchar la alfombra?
-Porque es inevitable.
-¿...?
-...
-¿Inevitable?
-Inevitable. Verás... por mi paz y tranquilidad voy a matarte, pero no se si pegarte un tiro con esta pistola o rebanarte el pescuezo con este machete. No se con qué sangrarás menos... y tengo que pensarlo bien porque la alfombra me la quedo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario