Antes de que comiencen a discutir estos dos pobres ilusos que piensan vivir para siempre, tontos inconscientes de que la muerte está al volver la esquina, quiero aclarar que nada, absolutamente nada, es inventado. Todo lo que se dice es absolutamente literal. Cualquier parecido con la ficción es puramente casual.
-¿Que hemos quedado con Javier?
-Si, ¿por qué?
-Porque a mi no me apetece, la verdad...
-Pero si es mi hermano... yo voy a ver a tus padres y no me quejo.
-Ya, pero no es lo mismo.
-¿Cómo que no es lo mismo?
-Tu hermano es un cabrón.
-¿Mi hermano? Me parece que no le conoces.
-Pero si no tienes más que ver cómo trata a la pobre Verónica... Es un hijo de puta.
-Te repito que no le conoces. Javier trata de cubrirse con una coraza, pero en el fondo es un alma bendita.
-Pues lo siento, pero a esa alma bendita no la puedo ni ver.
-Por favor, Marisa, haz un esfuerzo, que es mi hermano...
-Es el cabrón de tu hermano, si, y no me digas que me esfuerce porque se me revuelve el estómago cada vez que lo veo. Es como "el Paquico"... otro que tal baila. Está loco.
-¿Paco?
-Si, si... Paco... no lo viste tú cuando empezó a romper cosas porque el padre de Carmen se empeñó en ayudarle a arreglar las losas de la cocina...
-Mujer, un arrebato lo tiene cualquiera, eso no quiere decir nada...
-¿Que no quiere decir?... Mi madre estaba allí, y salimos asustadas. Tiene que ir a un psiquiatra con urgencia. Está como una puta cabra. Hasta los ojos de loco se le pusieron. ¡Pobre Carmen, lo que tiene que aguantar con ese loco a su lado!
-Creo que te estás pasando mucho. A lo mejor quería hacerlo a su manera y simplemente le sentó mal que su suegro se metiera de por medio...
-Que no, que no, que te digo que está loco, pero loco de ir a un manicomio... Ese muchacho está completamente desequilibrado. Y encima se va a tomar la única Coca Cola que me queda en el frigo, ya verás...
-Mira, vamos a dejar esto porque no lo llevo bien. Estás hablando de mi hermano y de mi amigo.
-Pues hijo, vaya compañías te buscas...
-Las que yo quiero. Son mi hermano y mi amigo, y no se habla más. Haz el favor de respetarlo.
-¡¡¡ Hombreeeee... Paquicooooo... hermoso, más que hermoso... ven aquí que te de un par de besazos... oye, parece que has adelgazado, estás guapísimo... ¡pero cuánto te quiero, mi Paquico!... No lo sabes tú bien... ¡Anda!... pero si está también mi "cuñaíco favorito"... ¡¡¡¡ Ven aquí Javierito, que te voy a dar un achuchón !!!! Es que hay que ver lo que os puedo querer... Paquico, precioso, te he comprado una Coca Cola... ¿te apetece?... venga, hombre... que la tengo para ti... Javi, cuñao, ¿te hago un masajito?... vamos, guapísimo, que sé que te gustan y te relajan mucho la espalda... Siéntate aquí que estarás cómodo y quítate la camisa... (y no le pido que se quite los pantalones porque está delante mi marido... con lo que me ponen a mi los cabrones)
Y yo me pregunto... ¿cómo lo harán?
1 comentario:
Exacto. En el centro de la diana.
Publicar un comentario